No todo paciente con próstata agrandada necesita cirugía. Por eso la primera consulta es una valoración completa: escucho tus síntomas y hacemos un diagnóstico riguroso —flujometría, ultrasonido y antígeno prostático específico— antes de definir tratamiento. Cuando el caso lo permite, iniciamos con manejo médico; la cirugía se indica solo cuando los síntomas afectan tu calidad de vida o ponen en riesgo la función renal. En esos casos, la cirugía endoscópica con láser reemplaza a la cirugía abierta tradicional: sin incisiones externas, menor sangrado y alta el mismo día o al siguiente.
En el Hospital Star Médica Mérida realizo enucleación prostática con láser HoLEP (Holmium Laser Enucleation of the Prostate), considerada hoy el estándar internacional para próstatas de cualquier tamaño. La técnica permite remover el tejido obstructivo de forma completa y controlada bajo visión endoscópica directa, y está diseñada para respetar el cuello vesical y el esfínter externo y preservar, cuando es técnicamente posible, la función eréctil y la continencia urinaria.
Existen muchas técnicas para tratar la próstata y cada año aparecen nuevas. La pregunta correcta no es cuántas ofrece un consultorio, sino cuál está indicada para tu caso y cuánta experiencia tiene el cirujano con ella. Además de HoLEP realizo RTU de próstata y procedimientos de mínima invasión (MIST); con más de 2,500 procedimientos quirúrgicos realizados, mi papel es indicarte la técnica que tu caso necesita — o decirte con la misma claridad que todavía no necesitas ninguna.
Mi compromiso es explicarte cada opción sin tecnicismos, con tiempo y respondiendo todas tus dudas — incluyendo la diferenciación clara con el cáncer de próstata y con la prostatitis (inflamación que causa dolor o ardor al orinar), que comparten síntomas pero requieren abordajes distintos. Si todavía no presentas síntomas pero quieres adelantarte, el chequeo urológico preventivo anual a partir de los 50 años es la vía recomendada para detectar a tiempo cualquier problema.